El paciente hepático y renal

El desarrollo de insuficiencia renal en un paciente cirrótico, su evaluación y manejo es uno de los problemas más complejos con el que nos hemos de enfretar en la práctica clínica habitual, ya sea por el diagnóstico diferencial de sus probables causas o por el particular estado hemodinámico del cirrótico que condiciona muchas de las actuaciones que podemos llevar a cabo.

Las causas que pueden inducir insuficiencia renal en el cirrótico son variables, y van desde infecciones 32%, fallo renal parenquimatoso 24%, fallo de origen prerenal 22%, necrosis tubular aguda 11%, síndrome hepatorenal 8% y 3% fallo renal de origen nefrotóxico.

En el cirrótico la insuficiencia renal suele infradiagnosticarse por la baja fiabilidad de la creatinemia o del calculo del filtrado glomerular según la formula de Cokcroft Gault para estimar la función renal real de estos pacientes.

En consecuencia, no tenemos datos fiables sobre la prevalencia de disfunción renal en estos enfermos, lo que dificulta la estimación de la magnitud de este problema. La insuficiencia renal en los cirróticos, puede tener cualquiera de los múltiples orígenes descritos para esta entidad, pero existe sin duda un notable condicionamiento de las posibles causas por la presencia de la hepatopatía.

Asimismo, cabe contemplar una de las complicaciones más temibles de la cirrosis hepática evolucionada, el síndrome hepatorenal. Este supone el desarrollo de insuficiencia renal más o menos rápida en un cirrótico, y siempre se ha de tener en cuenta en el diagnóstico diferencial de estos pacientes cuando se nos presentan con fallo renal.